Diario de Ana A. 21 de julio del 2013

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El viento silba y se precipita dentro de los oídos de Ana A. Se propaga en circunvalaciones, se vuelve eco,  oscila sobre la onda expansiva donde yace el deseo  y nace la tormenta. Misma cuna, misma violencia. Sobre el rostro de Ana A, nada se mueve. Todo está bajo control, Ana A, de eso me encargo yo, le sopla  la niña rara, la niña almidón, aprovechando la última ondulación. Dentro muy dentro. Fuerte muy fuerte.

helnwein_child15

 

Obra de Gotlfrield Helnwein.

11 pensamientos en “Diario de Ana A. 21 de julio del 2013

    • Un soplo desencadena todo un ambiente de niñez, la niña almidón y la palabra raro, las iré masticando en el camino. un abrazo Rub

    • Ya se ha pegado, rub! La niña de almidón es un poco la niña que pintó Modigliani, una niña azul claro, transparente. Gracias rub.
      Un abrazo

  1. Los marinos distinguimos fundamentalmente dos tipos de vientos, los “periódicos” (como los alisios) que son constantes, tanto en su dirección como en su fuerza, y los “no periódicos” (tormentas, huracanes) que son absolutamente inconstantes tanto en su dirección como en su fuerza. Se puede decir que los primeros “amoldan”y los segundos “desordenan”.
    Aunque en las tabernas de puerto (los más) o en los relatos (los menos) hablemos mucho más de los segundos que de los primeros, los que “llegamos a viejos” preferimos los primeros.
    Otro abrazo
    J

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