Compartimento C, coche 193. Edward Hopper.

Compartimento C, coche 193. Edward Hopper.

La mira, sentada en el asiento de enfrente, ensimismada en la contemplación del paisaje. El tintineo de las copas en las curvas, las conversaciones de los pasajeros, el roce de la vajilla, el entrechocar de los cubiertos, todo suena amortiguado por el ruido del tren.

Ella no mira por la ventana, sus pensamientos la tienen absorta, pensamientos que se podrían resumir en uno, el deseo irrefrenable de desintegrarse, de formar parte de los torbellinos de polvo que barren el páramo.

La noche ha caído. El hombre sigue mirando, no de frente, sino en diagonal, no el rostro, sino su reflejo, halo pálido contenido dentro del lienzo negro de una ventana partida en dos.

Ella tuerce la cabeza y posa sus ojos sobre la cara percibida encima de la llanura esquiva del cristal. Se han quedado solos en el vagón restaurante. Ninguno de los dos ha cenado. Después de aflojarse el nudo de la corbata, él le pregunta si le apetece comer algo. Ella clava la mirada en su boca, atenta a las palabras dibujadas por los labios… cuando las palabras ya se están acabando. Le contesta que-  sí, por favor-  al azar, con desfase y muy despacio, como si le costase articular.

A pesar de la luz rosada difuminada por las pantallas de las lámparas, él no puede dejar de fijarse en las profundas ojeras que cercan sus ojos. Cenan en silencio, él prendido en ella, ella aplicándose en masticar y en tragar.

Al abandonar la mesa, ella lo coge de la mano y lo guía hacia su compartimento. Cierra la puerta, enlaza sus brazos alrededor de otro cuello que no consigue olvidar, se deja besar y besa una boca recordada. Unas manos la desnudan, la acarician, la tumban encima de la litera. Bajo sus párpados cerrados sus manos palpan un territorio masculino desconocido que su memoria reconfigura en geografía obsesiva. El deseo la empuja por el ansiado recorrido. De golpe le sorprende un goce tan salvaje que grita en la noche rítmica que se cuela por la ventana, rayada de luces y de sombras.

Ella se acurruca contra él y se duerme. Él la mira, enreda sus dedos en los bucles de su pelo, lo acaricia, desliza su mano sobre el cuerpo recreándose en sus contornos. El alba despeja la noche y su carga de abandonos, de secretos y de soledades.

Al llegar a su destino, ella se despierta. El hombre se ha ido.

Un sueño, piensa ella, mientras endereza los bucles enmarañados de su pelo frente al espejo.

Marilyn Monroe. Mujer Hopper.

Marilyn Monroe es para mí, en su faceta íntima, una mujer de Hopper. Me tomo la licencia de juntar dos mitos muy queridos. De hecho ella junto a Hopper me inspiraron el relato.

18 pensamientos en “Compartimento C, coche 193. Edward Hopper.

  1. Marilyn mira por la ventana de su coche, muerde el pañuelo y recuerda a aquél hombre que, una noche, le hizo el amor.
    Una belleza de relato. Como siempre rizas el rizo de la armonía.
    Un cálido abrazo, querida Anne.

  2. Aprovecho que Concha, Mercedes y Anne están ‘reunidas’ en estos comentarios para colarme y sumarme a la reunión. En primer lugar, quiero felicitar a Anne por su destreza en diseccionar y reinventar a Hopper con palabras. Creo que en sus recreaciones últimas lo ha bordado. Y como quiera que he tenido el honor de haber sido partícipe de su collage estoy realmente contento y agradecido. Y quiero agradecer también a Mercedes y Concha la valoración que han hecho de mi trabajo en casi todos los posts ‘hopperianos’.
    Muchas gracias a las tres por sus palabras de aliento.

    • Carlos, te agradezco el comentario en la parte que me corresponde. Desde pequeña soy muy analítica (ahora me doy cuenta!) y desde pequeña me gustó unir cosas dispares entre si, como pegar una pluma de pájaro sobre un guijarro con forma de tortuga. Pensaba que el invento podría volar. Sigo pensando lo mismo y lo sigo intentando.
      En cuanto a Mercedes y Concha, estoy segura que estarán muy “touchées” por tu agradecimiento.
      Un abrazo.

  3. Anne, dices que eres muy analítica… quizá sea eso, aunque a mí me parece que prefieres vivir en un mundo de fantasía (como en un retorno a la infancia) donde todo es posible usando la imaginación todavía no maculada por otros conocimientos ni otras sensaciones y experiencias. Asocias muy bien, eso sí (quizá ahí esté tu capacidad de análisis), aunque juegas a favor porque conoces e interpretas muy bien el arte, tienes buen gusto y, sobre todo… ideas geniales. Esta me parece estupenda.
    Cuando he entrado en tu blog, ¿sabes lo primero que me ha parecido ver?: un Munch a través de la ventanilla del tren: ese cielo rojizo…
    Me encantan tus relatos, y lamento no encontrar momentos para visitar más asiduamente tu blog. Ya sabes que hay otra tarea que me absorbe y me da cada vez más trabajo… y más satisfacciones.
    Un abrazo, acompañado de mi homenaje a Hopper.

    • Albert, analítica de emociones, de sentimientos!… lo hubiese debido de precisar, y además de forma intuitiva! Curiosa manera de ser analítica! En cuanto a vivir en un mundo de fantasía incorrupto, ya me gustaría, ¿a quién no?, pero la vida no me lo permite.Sin embargo, hay algo que me esfuerzo en conservar, mi mirada de niña. Deseo que el mundo me siga maravillando a pesar de todo.
      Es verdad que la ventanilla del tren es un cuadro por si solo, se merecería otro relato.
      No lamentes nada, querido Albert, que tu maravilloso proyecto requiere todas tus atenciones y todos tus mimos.
      Muchas gracias por haber encontrado un ratito para visitarme. Un abrazo.

  4. Anne, espero que me admitas la intromisión, y la sugerencia. ¿No crees que quedaría mejor poner las dos líneas últimas que se refieren a Marilyn Monroe debajo de la fotografía (y de su título)? En la posición en la que están inducen a confusión, porque parece que forman parte del relato.
    Me parece muy poético tu afán de unir cosas dispares, como pegar una pluma de pájaro sobre un guijarro con forma de tortuga e intentar que vuelen. ¡Creo que ahí está el germen de uno de tus maravillosos relatos!
    Un abrazo.

    • Carlos, tienes toda la razón. Voy a seguir tus instrucciones. En cuanto a unir cosas dispares, creo que estas ocurrencias provienen de los sueños. Gracias.
      Un abrazo.

  5. Anne
    Estar vivo é manter a capacidade de emocionar-se, de encantar-se, de descobrir/gostando coisas que nascem todos os dias. Saber juntar memória e realidade quotidiana.
    Quanto a Hooper e M. M. parece-me que enquanto no primeiro as mulheres já perderam toda a esperança (as suas figuras femininas não riem) em M.M. há sempre um sorriso de quem , apesar de tudo, acredita que um dia… No teu escrito a mulher, para não criar essa esperança, nega a realidade assumindo-a como um sonho. Não há desconsolo ou culpa, há uma negação defensiva de acreditar em futuro.
    Tu, “analitica” por necessidade , sensitiva por natureza (penso eu…)
    Um abraço

    • xico, me gusta tu definición de estar vivo, la comparto aunque la realidad diaria se haga, a veces, un tanto cuesta arriba.
      M. M tenía una sonrisa encantadora que las mujeres de Hopper no tienen, son muy adustas, pero una actriz sabe sonreír aunque no le queden esperanzas (acuérdate de su última sesión de fotos con Bert Stein, unos días antes de suicidarse).
      Otra vez te doy la razón!… soy “analítica” ,en un sentido amplio, por necesidad, pero sensible por naturaleza. Gracias, xico.
      Un abrazo.

  6. Siempre es un gusto leer tus historias, recrearse en ellas, mirando el cuadro, y aplaudiendote tu gran capacidad de meterte dentro de los personajes e ir tejiendo los quehaceres que vuelan en la imagen de ellos y como sueltan su vida y su manera de ser en el contenido de la hilación d tus palabras. Gracias por compartirlo un beso y un abrazo Rub

    • Gracias rub,los cuadros de Hopper son como una secuencia de cine atascada… es muy tentador darle a la manivela y seguir un guión dictado por la imaginación de cada cual.
      Un abrazo.

  7. Un relato de ficción que convive con la realidad, la imaginación viaja en ese tren quizás de los sueños, todo puede suceder entre un hombre y una mujer…, muy buenas tus letras “Aquí siempre encuentro el mejor blend de la letras”
    Un gran saludo para ti…
    Carlos

    • Gracias, Carlos! Un cuadro de Hopper describiendo una mujer sola en un tren da mucho juego. Dispara la imaginación. Tu comentario es muy gentil.
      Un abrazo desde Normandia.

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