Visitando Normandía. Jean-François Millet.

La iglesia de Gréville. Jean-François Millet.

De: Anne

Para: ti

Enviado: jueves, 25 de agosto de 2011

Asunto: Jean François Millet.

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 El otro día, al atravesar el pueblo de Gréville  donde nació el pintor Jean- François Millet, aparqué el coche frente a la iglesia y me dirigí hacía la aldea de Grouchy donde está situada su casa natal.

Casa de Jean- François Millet.

Una aldea tranquila donde se oye el crujido de los pasos, el canto de los pájaros, los ladridos de los perros. Una aldea que hubiese sido del agrado de Rousseau, gran amigo del pintor.

Calle de Grouchy.

Proseguí mi paseo decidida a llegar hasta la última casa del pueblo, pintada por Millet, cuadro que, al contemplar, siempre me retumbó en el corazón, como las campanas del “Angélus” lo hacían en él de los campesinos que las escuchaban. Potente retumbar íntimo que no me explicaba.

 El “Angélus”. Jean- François Millet.

Cuando llegué delante de la casa, me tapé los oídos para ahuyentar el silencio.

La casa era la misma, su estructura, aunque renovada, no había cambiado, los huecos de las ventanas y de las puertas eran idénticos. Los propietarios habían hecho lo mismo que la municipalidad con la casa donde había nacido Millet: adecuarla a los tiempos modernos. Este hecho previsible no podía ser la razón que me sumergiera en semejante estado de melancolía.

 La misma casa  pintada por Millet.

¿De dónde podía provenir tanta tristeza? ¿De las ocas que ya no se contoneaban sobre el suelo de barro? ¿De la ausencia del árbol retorcido, que al igual que un remolino se lanzaba al cielo para alcanzar las nubes? ¿De la no presencia de la campesina y su niña agarradas a él, reteniendo un momento de eternidad?

El aire, olía a hierba recién cortada, a flores, a tierra húmeda, a establo. El follaje de la vegetación que me rodeaba se meció movido por una ligera brisa, entonces el olor a mar llenó mis pulmones y  supe que el elemento perturbador, el que hiciera que la melancolía me hubiera invadido con tanta potencia era la ausencia del mar, de su inmensidad llena de misterios, de tantas leyendas y naufragios narrados por mi abuela. Muchos de los seres que poblaron mi pequeña infancia han desaparecido, al igual que han desaparecido las ocas, el barro, la mujer y su niña, el árbol erguido como una exhalación, pero el mar sigue estando aquí,  masa liquida e inmensa, cimiento de mis recuerdos en un perpetuo vaiven.

 El camino no se paraba en la casa. Lo seguí y a los pocos pasos el mar se desplegó delante de mis ojos. Su belleza me aspiró como un torbellino, me así a un árbol para retener el momento…  una  ocas graznaron en la lejanía.

 

Solo faltaban la campesina vestida de rojo y la niña para recomponer el hechizo. Al darme cuenta que llevaba una camiseta marinera de rayas rojas y blancas, me entró la risa… en cuanto a la niña, no me preocupó nada… ¡Menos en contados momentos de deserción, procuro llevarla siempre conmigo!

P.S. Van Gogh fue un gran admirador de Millet, al que llamaba su maestro, inspirándose en  numerosas obras suyas. Las interpretaba a su manera. ” La sieste” es un buen ejemplo de ello.

22 pensamientos en “Visitando Normandía. Jean-François Millet.

  1. Inmensamente emocionante, leerte y seguir tus pasos por ese lugar. Anne, es emocionante observar la fotografía y la pintura, nunca vi. una cosa tan emotiva, el pasado y el presente juntos…, que buen relato, preñado de historias y recuerdos que tienen un sabor mágico, así como un buen vino tinto…
    C.

    • Carlos, me consta que te gusta relacionar el pasado y el presente en tus escritos, en esto somos iguales, no hay disitancia que valga. En cuanto al vino tinto, tomé unos en tu tierra… exquisitos! Tengo su sabor guardado en el paladar.
      Gracias!
      un abrazo,

  2. Me ha encantado la entrada. Los datos que das son muy interesantes, y las comparaciones me han resultado curiosísimas, tanto la de la casa, como la de la siesta. Le doy mucho valor a esas cosas.

    Me están dando ganas (ya para otro verano) de visitar Normadía… y mira que no me apetece viajar.

    Saludos.

  3. El pasado y el presente unidos por un delgado hilo mágico, así como el tango triunfo en París, así somos amiga de un cepa parecida, si hablamos de vino…, y de historias…
    Un beso gigante para ti.
    C.
    El otro día en la fiesta escuche un tango que hablaba de un hombre que estaba en París y recordaba a Buenos Aires…
    La letra del Tango decía:
    Lejano Buenos Aires ¡qué lindo que has de estar!
    Ya van para diez años que me viste zarpar…
    Aquí, en este Montmartre, fobourg sentimental,
    yo siento que el recuerdo me clava su puñal.

    ¡Cómo habrá cambiado tu calle Corrientes..!
    ¡Suipacha, Esmeralda, tu mismo arrabal..!

  4. Estúpendo. A mi me ha venido a la cabeza, cuando avanzaba la lectura y veía con tus ojos que el cuadro de Millet, el angelus, hace algunos años, por no decir muchos, cuando regresé de estar entre la montaña y su madreselva, acaso unos seis meses entre viejos caminos, me inscribí a una escuela con la firme intención de pintar. Despues de algunos meses, le dije a la maestra que yo queria pintar un cuadro, le enseñé cual y hoy veo que fue de Millet, exactamente el angelus, El cuadro lo regalé a mi mamá y ella lo conserva. Me impresionó mucho el cuadro y aun lo percibo. Cosas tan bellas escribes y nos muestras, tu sed de investigar, tu prosa poética y tu ojo de fotografía… Gracias querida amiga por permitirnos entrar a tu mundo… un beso Rub
    De acuerdo con Carlos y alan. Interesante también la relación entre los dos maestros de la pintura,

    • Qué bonita anécdota, rub! Millet no es un pintor muy conocido, es una bonita coincidencia. Millet pintaba la vida campesina como una alegoría del ser humano, quizá por aquella razón, tú que eres tan amante de la naturaleza, tú que describes tan bien la vida en los pueblos, te sentíste tan cercano del alma de este paisano mio. Las fronteras del sentir no existen. Te agradezco los cumplidos, tengo las mejillas tan coloradas como la manzanas de mi jardín!
      Un abrazo,

  5. Precioso reportage lleno de poesía y de emoción de sentir nostalgia y vida ,de fotos llenas de encanto y de un pueblo casi medieval lleno de piedras con historia y encanto,se nota que las fotos de la casa son claramente las del cuadro,de todas todas y sentir que has pisado por donde piso vio un artista como Millet,lleno de añoranza ,de encanto,y de reflejar la vida de diario de esa época, tiene que provocar una sensación de emoción y añoranza .

    Muy bonito,lleno de encanto y misterio.
    La verdad es que no sabía que ese cuadro de Van goh eran una replica de su admirado Millet,la verdad que los artistas incomprendidos como Van goh ,que en subida paso hambre por su pasión por la pintura,y por sus creencias,y su locura que le llevo a destruirse a si mismo,hoy en día se valora que fue un genio, pero el según he leído sufrió mucho,paso misería,por no ceder a lo que tenía programado para el,pero el necesitaba sentir y la pintura era su pasión.

    • guelpar, me alegro haberte hecho descubrir al cuadro de Millet ” La sieste” y me alegro que te haya gustado esta entrada. Al igual que tú, soy una apasionada de la vida de Van Gogh.
      Un abrazo,

  6. ¡Viva Normandía! Llevo años queriendo visitarla y con tus escritos, el de hoy, por cierto, especialmente hermoso, me están más y más ganas ¡Qué paisajes, qué casa tan bonita y qué hortensias! Gracias, Anne.

    • zambullida, estoy haciendo propaganda de mi pueblo de forma descarada. Buena “chauviniste” estoy hecha! Gracias a tí.
      Un abrazo,

  7. Que maravilla poder pasearse por los caminos de este gran artista y descubrir los modelos que sirvieron a sus cuadros, su hogar, las calles de su pueblo. Que suerte tenerte de guía por Normandía. Un saludo

  8. Van Gogh fue un gran admirador de Millet, hasta tal punto que, gran parte de su obra, es una traducción de los cuadros de aquél que él consideraba su maestro.
    Preciosa narración de los bellos paisajes de tu infancia y de tu vida.
    Normandía un lugar para visitar y no olvidar.
    Un abrazo

    • Mercedes, ya veo que eres conocedora de la obra de Millet y de su influencia en la de Van Gogh! Hubo una exposición estupenda en el musee d’ orsay sobre ambos, hace unos años.
      Gracias y un abrazo,

  9. Arte, naturaleza, sensaciones, olores y poesía, todo se mezcla exquisitamente en este hermoso correo que nos mandas, Anne. Creo, sin embargo, que te equivocas cuando dices que Millet no es un pintor muy conocido… Aunque bien es cierto que para mucha gente incluso Picasso es un ilustre desconocido.
    Quiero destacar esta maravillosa frase de tu relato: “Cuando llegué delante de la casa, me tapé los oídos para ahuyentar el silencio”. Es pura poesía, es en sí misma un poema que puedes separar perfectamente en tres versos. Me ha fascinado. Además, me ha llegado al alma tu “necesidad”de mar, que comparto (aunque tengo la suerte de vivir a orillas del Mediterráneo… pero con mucho cemento de por medio).
    Algún día tendrás que reunir una selección de tus relatos y descripciones en un libro.
    Te felicito con un fuerte abrazo.

    • Albert creía que Millet era conocido en Francia pero no tanto en España. En estos pequeños relatos intento transmitir las sensaciones que me transmiten los lugares, ya que os llevo de paseo! En cuanto al mar es un elemento vital sin el cual seria un puzzle sin completar. Por lo demás, mi ego se esta aficionando a tus alabanzas! Gracias de su parte y un abrazo de la mía!

  10. Anne
    Van Gogh dizia que gostaria de ouvir dizer que os seus semeadores ” parecem pintados com a terra em que semeiam”. A sua pintura tem muito de respeito pelo ser humano , mas também tem muito de revolta pela sua condição. Em Millet encontramos esse mesmo respeito, talvez mais ternura , mas uma grande aceitação (resignação) dessa mesma condição. O Angelus é muito a imagem duma tradição cristã, baseada na fé de uma outra vida. Dois crentes de atitudes muito diferentes.

    • xico, perdona la tardanza en la respuesta! Creo que Van Gogh admiraba a Millet por esto precisamente, por esta ternura, este entender del ser humano, y sentirse de la misma condición. Condición humana llena de grandeza en su resignación en ser solo esto, humana y perecedera.
      Un abrazo,

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