Visitando Normandía. Un cuento: Código secreto, L/C/T/M/C/M/.

 Desde el año 2050 no había caído ni una sola gota de agua en el planeta tierra.

Diez años más tarde, vista desde una nave espacial de línea regular,  la tierra se asemejaba a una esponja   salpicada de manchas azules.

Había dejado de llover…   menos en una pequeñísima  península, convertida en isla por culpa del agua  descargada por un cielo atascado de nubes, tan grandes como camiones de bomberos. Esta isla se llamaba el Cotentin y era el último reducto verde de la tierra, lugar de ensueño para todos los habitantes de un planeta tan reseco.

Para poder ir a este diminuto paraíso había que pedir sitio con mucho tiempo, ya que  sus habitantes enfermaban cuando se juntaban más de diez personas a la vez.  La ventaja es que se podía viajar al Cotentin en cualquier estación del año, ya que las gotas de lluvia caían sin parar, tan gordas y relucientes como las vacas que pastaban en sus prados.

 Además,  uno tenía que vacunarse contra la lluvia ¡Los niños hacían trampas para que les pusieran varias inyecciones! En la cuarta década del tercer milenio unos sabios muy graciosos habían descubierto unas inyecciones que producían cosquillas y ataques de risa  ¡los niños no sabían que inventarse para que les pusieran una!

 

 Si uno no se vacunaba corría el riesgo de derretirse bajo los chaparrones de agua como un azucarillo en una infusión de algas hirviendo.

 

 Por lo demás el Cotentin era un sitio muy divertido para pasar las vacaciones, sobre todo para los niños. Aunque no habían conocido otras ciudades que las ciudades subterráneas donde vivían, (en la superficie de la tierra, el sol lo derretía todo,  desde los zapatos hasta las gafas), ni otras casas que sus casas negras como el carbón,  y ningún otro cielo que su  cielo de cemento pintado de azul turquesa, soñaban con ir algún día a la isla verde y lluviosa que veían en los anuncios.

 Los que tenían la suerte de estar unos días en la isla se dormían, acunados por el ruido alegre de la lluvia rebotando sobre sus tiendas de campaña. A través de la tela se colaba el olor de la hierba, olor  que había mareado a más de uno al respirarlo  por primera vez. Esta poción mágica se llamaba clorofila y al inspirar sus efluvios uno se ponía muy contento, mucho más contento que con una inyección de cosquillas, ¡que ya es decir!

Al principio las agencias de viaje organizaban la típica comida regional: unas barbacoas de salchichas. Delante de las caras de asco de los turistas acostumbrados a alimentarse con capsulas transparentes, llenas de vitaminas, suprimieron el plato de carne.

 Sin embargo  los mayores no le hacían ascos al postre: un licor de manzana y queso macerado que les sentaba de maravilla. Empezaban a reír sin parar…

… y empezaban a jugar como niños. Jugar a la guerra era su juego preferido. Lo hacían subidos encima de unas vacas disfrazadas para la ocasión. Se  tomaban el juego tan en serio que a las vacas les daba tiempo comer toneladas de hierba mientras los falsos niños no se ponían de acuerdo sobre las maniobras de ataque a seguir.

  A los niños les daban de postre un sirope malísimo a base de aceite de bacalao, una especialidad regional, fabricado por unas mujeres con cara de brujas.

Para desquitarse del mal trago, imitaban a sus padres y  jugaban a la guerra, pero de verdad.  Las vacas  se reían a mandíbula abierta y se hacían el muerto cuando les tocaba.

 Cuando las vacas se cansaban de ser vacas, se convertían en caballos y llevaban los niños al galope hasta un monte lleno de fantasmitas  muy malhumorados  y muy acatarrados: ¡vivir debajo una sábana empapada y no tener derecho a chubasquero no tiene ninguna gracia en un país donde no para de llover! Se pasaban el tiempo  lloriqueaban entre estornudo y estornudo.

Para terminar el día niños y mayores se iban a tomar un baño. Al ver el mar, tanta y  tanta agua junta, corrían como locos a zambullirse en ella donde se quedaban quietos como las estatuas de carbón  que poblaban sus parques subterráneos: ¡habían descubierto el frio!

Muchos cambiaban los baños por  largos paseos sobre  playas de arena fina  mientras la lluvia chapoteaba sobre el paraguas.

Cuando se terminaban las vacaciones y miraban por la ventanilla de la nave espacial como la isla se quedaba tan diminuta como una brizna de hierba  en un pajar, todos empezaban a soñar con volver a estas tierras empapadas de lluvia.

Esto me lo ha contado mi abuela, porque hoy por hoy, día 22 de Julio del 3011, ¡aquí ya no cae ni una  sola gota de agua!

P.S. las ilustraciones del cuento son tarjetas postales editadas por Heula.

31 pensamientos en “Visitando Normandía. Un cuento: Código secreto, L/C/T/M/C/M/.

  1. Anne, dejaste correr la imaginación en este cuento futurista, muy bueno. Te cuento que mientras lo Leia escuchaba la música que pego ahora, sensacional…
    Buena suerte en la isla mágica del futuro…

    • Carlos, no consigo oir la músiva, lo intento más tarde, qué intriga! Gracias de corazón desde el paraiso… del futuro.
      Un abrazo,

    • Alan, una historia para niños donde me enredé mucho, no sabía por donde salir y estuve a punto de pedirte ayuda! Al final ha salido así… un pequeña incursión llena de baches en el mundo infantil. Pero me lo he pasado bien que es lo que importa! Siento lo de la lluvia!
      Un abrazo,

  2. ¡¡ Que post tan mono, Anne !! Anda, que no me gustaría a mí estar en esa isla acunado por el sonido de la lluvia. Algún día.
    He descubierto, por cierto, que los normandos colonizaron Sicilia en el s. XII.

    • Zambullida, un post para niños! Los normandos colonizaron Sicilia entre otros muchos sitios. Eran tremendos!
      Un abrazo,

  3. Gran trabajo Anne, buena mezcla de ciencia ficción (bah, ya no tanta viendo cómo viene la cosa en el planeta) y realismo mágico. Me gustó el tono del cuento, quedó muy muy bien. Y ni hablar de las ilustraciones, geniales!
    Buena suerte y más que suerte!

    • MX, me apetecía escribir un cuento para niños, es un género que me gusta mucho, pero… qué dificíl! Las ilustraciones son muy divertidas, me encanta que te gusten estas postales creadas por gente de por aquí con mucho sentido del humor.
      Un abrazo,

  4. Hermos cuento, con un mensaje filoso. Debemos de cuidar el planeta parece decirnos siempre. Miren lo que puede pasar… y paso. Agradable lo que nos has dado . Un beso y un abrazo Rub

    • rub, es un cuento pero es cierto que me preocupa mucho el planeta que vamos a legar a nuestros descendientes.
      Un abrazo,

  5. Muy ocurrente tu abuela con su cuento sobre Normandía. Lo malo, lo peor, es que ahora en el año de gracia 3011 todo se haya quedado seco. Que disgusto se llevaría tu abuela, si lo viera.
    Besitos desde el año 2011

    • mercedes, un pequeño cuento ilustrado con unas postales que me hacen gracia! De momento, la sequía no amenaza en nada! La abuela del cuento puede, todavía, dormir tranquila!
      Un abrazo,

  6. Que divertido, Anne. Por un momento pense que estabas a traducir algun cuento de tu tierra. Asi que ahora te has metido a cuentista. Que maravilla. Que disfrutes de tu tan querida lluvia. Un abrazo

  7. Un cuento muy bello, divertido e ilustrativo del futuro en la tierra, donde Normandía sería algo así como un paraíso…
    Me gustaron mucho las ilustraciones, y como hablaste de cada costumbre normanda, las resaltaste muy bien. Te felicito!
    Un abrazo!

  8. Divertido y a la vez con un toque de realismo un tanto mágico que unido a las ilustraciones hacen de este cuento una grata lectura.
    Por aquí si llueve, al menos este año con lo que el verano se parece al otoño.
    Salut

    • Un poco de magia entre tanta lluvia otoñal no viene mal! Parece que el verano ha pasado de largo. Gracias micromios, unabrazo,

  9. Que delicia de cuento infantil, con una poquita mezcla de ciencia ficción que recuerda, en otro tono, al cuento de Ray Bradbury. Las ilustraciones son preciosas, a mi me encanta comprar tarjetas.

    • minicarver, gracias! A mí también me encantan las postales, estas son muy graciosas, toman en derisión los defectos de una región, gran virtud!
      Un abrazo,

  10. Añado otro comentario, por acá en la costa del Golfo de México, llueve por las noches y mucho sol durante el día, sin embargo viene lo que llamamos “la canícula”, que es la época más seca del verano y se alcanzan los 42 grados de temperatura. Durante este fenómeno me mudaré a la alberca, que será como tu isla. saludos anne.

  11. Anne
    Estas “vacaciones” devem ter-te sido muito suaves. Sente-se no que fizeste neste “conto”.Alegra-me compreendê-lo. Há uma leveza na escrita a espelhar um estaddo de espírito de grande tranquilidade. É como um sorriso, não um riso.
    No meu país olha-se o mar com vontade de partir. No teu país olha-se o mar com vontadr de ficar: aí, como o mar é mais áspero, o vento mais forte, o nevoeiro mais denso…a casa é mais quente.
    Boa estadia.

    • xico, con las vacaciones la casa se llena de gente menuda… para ellos escribí el cuento, y para todos aquellos, para quienes el verano, aunque sea en parte, sigue representando la aventura de una imaginación sin ataduras .
      Un abrazo,

  12. ☂ ☂ ☂ ☂ ☂ ☂ ☂ ☂ ☂ ☂ ☂ ☂ ☂ ☂

    Charmante!

    Estás de atar, querida colega. No me creo mucho eso de que fue tu abuela. (-: Besos para ti.

  13. Los niños están de remate, así es. Son más sabios, más responsables, más valientes, más sensatos, más dulces, más cariñosos, más extrovertidos y más, mucho más libres que nosotros. ¡Por favor quédate ahí y no salgas! Besos. ☂ ☂

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