“Que me perdone Hopper”. Ráfaga.

Evening Wind. Edward Hopper.

  Los poros de Norah enlisados en el calor  blanco se habían convertido en millones de agujeros sin salida. El sudor estancado bajo la dermis se le antojaba  una planicie asfixiante y sin embargo helada,  quebrada por las grietas del techo en cuyos resquicios se alojaba un sueño  siempre plano.

En el mismo momento en que la vibración de los muelles de la cama percutía contra su rodilla trepaba por su esqueleto e impregnaba su paladar de un sabor metálico, una ráfaga de viento acarició salvajemente su espalda. Sorprendida, giró la cabeza. Los visillos hinchados ondeaban como velas. La respiración de Norah salpicada por las olas, emborrachada de aire marino, sacada con violencia de su nicho, empezó a ondear bajo su pecho, levantando un mar de fondo que erizó su piel en un oleaje cruzado. En el centro de las  turbulencias, un remolino la aspiró ceñido a las anillas cimbreantes de su cintura.

Las  partículas doradas del viento solar  se unían en rizos, se escapaban en ondas,  subían en espiral hacía la luz  saturada de oxigeno del arco primitivo. Norah refugiada bajo sus párpados vio como el cielo de cemento se desintegraba en una oleada azul veteada de rojo y como un amanecer nimbado de malva se deshilachaba en la oscilación de los visillos.

20 pensamientos en ““Que me perdone Hopper”. Ráfaga.

  1. Poco a poco voy conociendo a Norah.¿Desesperación quizás? El pensamiento entre cuatro paredes puede tener consecuencias y situaciones impensadas.
    Ya me comienza a intrigar las futuras situaciones que Norah vivirá próximamente…
    Anne “Bueno”
    Abrazos para ti.
    C.

    • Carlos, al principio a Norah le llamé Anaïs pero al leer que Hopper y su mujer le daban nombres a los personajes de los cuadros, Norah siendo uno de sus preferidos, me pareció conveniente llamar a mi personaje Norah. En cuanto a este cuadro la atención la focalizan los visillos que vuelan separando un exterior plano y un interior sombrío. Un soplo de vida en medio de la nada.
      Gracias por el bueno, lo aprecio en toda su extención.
      Un abrazo,

  2. Querida Ann nos confrormas un texto, donde te incrustas en la pintura, como un microcolibrí que al succionar, se vienen todos los sentimientos del personaje principal, más aún los pensamientos y el mismo ambiente en la lejanía de la mirada. Descripciiones finas y poeticas puntillean tu magnifica prosa … un abrazo y beso Rub

    • Querido rub, me encanta la imagen del colibrí que succiona la pintura e intenta sacar lo que puede. Es lo que intento hacer y comunicar.
      Un abrazo,

  3. Es todo muy hermoso. Tan corto y tan lleno de figuras, de movimientos, de sensaciones, que te deja casi sin aliento. La frase final, larga, sin comas, recoge toda la imagen en una explosión multicolor.
    Un abrazo.

    • Ana Maria, en el cuadro la vida la da el vuelo de los visillos, en el texto he intentado insuflar vida con sensaciones.
      Gracias y un abrazo,

  4. Me has atrapado en esta escena de una tarde ventosa. Un gravado que no conocía de Hopper al que has coloreado con tus bellas palabras. Un saludo

  5. El grabado no lo conocía, y me ha gustado. El texto también, pero lo que más me impresiona es que el español no sea tu primera lengua. Tu dominio del vocabulario es increíble.

    Saludos.

    • Alan, gracias por comentar, llevo muchos años hablando y leyendo en español, es natural que domine el vocabulario.
      Un saludo,

  6. Los cuadros de Hooper son motivo de historias que se esconden detrás de la imagen. Sugieren relatos de interpretaciones múltiples. Es un pintor favorito. Tus historias ahora abren otra ventana a ellos, como muchos de sus cuadros. saludos

    • minicarver, Hooper expresa sentimientos que nos atañen a todos y cada ser humano tiene su propia narración. Gracias por opinar.
      Un cordial saludo,

    • micromios, a mi personalmente este gravado me recuerda a “Cumbres borrascosas” de Emily Brontee, una escena inquietante que un soplo de aire vuelve más liviano.
      Un saludo,

  7. puede que Norah ya sólo supiera del mar a través de aquella foto que mutiló al cabo de 3650 días, mar estático y feliz, muy diferente al vivo y peligroso que le arrancó a su padre

    me gusta como vas hilando la historia…

    • tara, si te fijas en algunos cuadros de Hopper, la única vida que hay es la del viento que mueve un visillo y este movimiento es muy potente y no exento de amenazas. Así lo percibo. Gracias.

  8. Anne
    Numas “vacaciones” agora em NY fui ver no WHITNEY M. uma exposição chamada ” Modern Life: Edward Hopper and his time” e lembrei-me, claro, dos teus escritos. Muita gente (de todas as idades), para ver uma mostra de pintura americana do pintor e de outros da sua geração. Muito interessante.
    Dos teus escolhidos lá está este desenho. Pergunto-me sempre; porque são os leitos onde uma mulher sempre tem um ar de espera, tão pequenos? Exactamente porque esperam e só o vento vem…?

    • xico, qué suerte! Personalmente creo que los personajes de Hopper ya no esperan nada de los “otros”. La respuesta a sus preguntas la encuentran en la inmensidad de la naturaleza tan cruel y tan bella. Personajes “infinitamente pequeños e infinitamente grandes”.
      Un abrazo,

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