En busca de un instante perdido.

 

Jackson Pollock

¿Te puedes creer que ayer anoche, al limpiar el armario de mamá, me encontré  en el altillo, guardados en una caja de cartón, un proyector, un magnetofón  y una película? No te imaginas lo aturdida que me sentí conociendo la aversión que tenía por este tipo de artilugios.  Los saqué atropelladamente y los dejé en el suelo. Me temblaban tanto las manos que se me cayó el carrete. El ruido se expandió rebotando contra las paredes desnudas, disgregándose en ecos diminutos. Me arrodillé y después de muchos intentos logré engancharlo a la rueda dentada del proyector. Conecté los cables a un par de enchufes sueltos. Dirigí la lente hacia la pared del fondo.  Encendí el proyector, me costó poner en marcha la grabadora medio atascada. Apagué la bombilla que colgaba del techo.

 La pared se llenó de rayas discontinuas y blancas. De pronto emergió de ellas mi madre muy joven y sonriente. Sentada encima de sus rodillas, yo, con algo menos de un año, tendía los brazos hacía la cámara haciendo gorgoritos. Mamá seguía sonriendo inmóvil y muda.  Empecé a patalear. Ya te avisé que la paciencia no era mi fuerte. Los labios carnosos de mamá se volvieron trazo afilado. Sus manos me sujetaban con fuerza. Al ver los nudillos sobresalir, puntiagudos y blancos, por encima del dorso de sus manos esbeltas, deduje que me tuvo que hacer daño, ¿mucho daño, no te parece? Empecé a llorar. Se oían gorgoritos.  Mala sincronización del proyector con el magnetofón, chillé con rabia. Sollozaba. Parón brusco de la película. Pared negra.

 La imagen reapareció nítida y el que me arrullaba, me acunaba entre sus brazos, no era mamá sino papá. La cámara enfocaba su rostro pegado al mío. Una dulzura que no recordaba suavizaba sus rasgos angulosos. Acariciaba mi pelo con mimo, sus ojos derramaban ternura. Lo miraba embelesada. Su boca rozaba mi oreja, articulando sonidos inaudibles. Fin de La película.

 Sin embargo una voz suave, desconocida, se adueño del espacio, se deslizó por mis oídos, llenó mi cerebro con palabras de amor, mi niña, mi vida, cariño…y la más hermosa de todas,  mi nombre. Mi nombre pronunciado con tanto mimo, ¡ay sí supieras!, con tanto mimo que parecía otro… Mi corazón extraviado se dilató en medio de delicadas filigranas.

 La voz se paró. Por encima de ella se superpuso  el recuerdo de otra, autoritaria, cansada, esquiva. Tan esquiva que un buen día dejó de sonar en nuestra vida, la de mamá y la mía.

 Volví a ver la película una y otra vez, y sabes, ayer me di cuenta que me había pasado la existencia  mendigando sencillas palabras de amor  tiernamente moduladas tal y como lo hizo mi padre aquel lejano día. Sonidos capturados  en una vieja película y rescatados por azar.

27 pensamientos en “En busca de un instante perdido.

  1. Un interesante viaje al interior de un recuerdo infantil. Qué decidores son. Cuánto marcan en el alma humana. Excelentemente bien logrado, desde mi humilde opinión. Detalles justos, enfoque preciso. Momentos en el tiempo congelados por tus palabras.
    Un gusto leerte Anne. Bienvenida de vuelta 🙂

    • chrieseli, la que estoy contenta de estar de vuelta, soy yo! Os he hecho de menos, pero estaba completamente bloqueada. Te agradezco el comentario que es efectivamente un viaje interior de vuelta a la infancia.
      Te mando un abrazo sin solete…no sé como se hace!

    • Como le decía a chrieseli, la que os echaba de menos era yo a vosotr@s,…y por supuesto a vuestros textos, pero necesitaba desconectar. Entre tú y yo, me costó lo suyo encontrar el recurso de la cámara!
      Un saludo,

  2. Hola Anne ya echaba de menos tus relatos.
    Me ha parecido muy buen recurso el usar la cámara para rescatar trozos de tiempo pasado.
    Nuestros recuerdos no siempre resultan ser tan maravillosos , pero escondido entre los fotogramas de la memoria debe estar el amor de alguien para el que un dia fuimos especiales.
    Salut

  3. Las relaciones con la familia a veces son difíciles. Nos alejamos y se vuelven difusos, pero al recuperarlos a menudo nos golpean.
    Que bien, que estés de vuelta.

    • Fanou, recuerdos o antiguas relaciones, que más da, si se difuminan. Lo malo, quizá, es cuando el presente se difumina y los recuerdos, las antiguas relaciones, se quedan ancladas y no nos dejan avanzar. Que contenta estoy de haber vuelto.

  4. Me he pillado tras comerme una palabra: recuerdos. Son “recuerdos difusos” (en mi comentario).
    Me pregunto si esta noche tendré empacho de recuerdos, o de palabras…

  5. Consciente o subconscientemente, siempre regresamos a la infancia, y solemos idealizarla. Los recuerdos deforman la realidad, porque crean una realidad nueva. En tu relato sobresale el valor de describir tal como fueron (probablemente) tus padres, pero en una dimensión construida por ti para ubicarlos, para trazar su retrato y, en cierto modo, para recuperarlos. ¿Te ha ocurrido alguna vez que un sueño te haya devuelto, deformada, una lejana realidad en la que no te reconoces? ¿Te ha ocurrido que no te reconozcas a ti misma después de haber escrito sobre un recuerdo? Ocurre, es algo que parece mágico, pero en realidad lo que sucede es que hurgamos, sin darnos cuenta, en lo más profundo de nuestra mente. Cuando creamos, a menudo, utilizamos nuestro “otro yo”.
    Bueno, seguramente me he ido del tema, pero tu relato me ha llevado a reflexionar sobre esto.

    • Albert, no te has ido en absoluto del tema. En realidad este relato, que no es más que un relato escrito en primera persona, ha surgido de una reflexión. Estoy siguiendo un curso, impartido por Jesús Ferrero basado en su libro “Las experiencias del deseo. Eros y Misos”, Premio Anagrama de Ensayo. En la clase de la semana pasada hablamos de la importancia del nombre, de como sin darnos cuenta influye en la construcción de nuestro relato vital. En este relato, después de darle vueltas y vueltas, le he dado importancia en como es pronunciado nuestro nombre porque creo que en lo más profundo de nuestro ser recordamos esta inmensa ternura con la que los padres modulan el nombre de su bebe. El tema de esta clase trataba, como puedes suponer del narcisismo! Ahora la que se ha enrollado he sido yo!

  6. Un relato muy interesante sobre las reminiscencias del nombre y su interconexion con los recuerdos. Me alegro de verte de vuelta.
    Un saludo

    • Si Concha, es curioso como el nombre se conecta con recuerdos y nuestro yo más profundo. Soy la primer sorprendida. Me alegro también de estar de vuelta.
      Un saludo,

    • aranadelytis, me alegro haberte hecho revivir algunos instantes con tu niña sobretodo si son gratificantes. En cuanto al castellano no creo ni en broma que lo use mejor que tú. Ahora mismo me paso a tu blog para comprobar tu gentil mentira.

  7. “y sabes, ayer me di cuenta que me había pasado la existencia mendigando sencillas palabras de amor tiernamente moduladas tal y como lo hizo mi padre aquel lejano día.”

    bueno. he de decir que me has abierto los ojos. Gracias y Felicidades, muy bueno.

    • minicarver, me haces un gran cumplido diciéndome que este pequeño relato te ha emocionado. Desempolvar los recuerdos, intentar entendelos-nos, no puede más que beneficiarnos. Creo.

  8. Como me lembro do beijo de “boa noite” dado quando a criada me ia levar à cama! Não era o mimo que daí advinha. Era aquela pele ás pera da barba crescida de fim de dia , a dar-me a segurança , o sinal da proteção daquele homem que era meu pai e eu amava de uma forma profunda mas distante.
    São estas as recordações que devem ficar ao nosso lado ao longo da vida. O mimo de que falas “calienta” e faz-nos melhores .

    • xico, algunos recuerdos nos producen cierto desasosiego y hasta nos pueden hacer mucho daño. Estos mejor intentar entenderlos y domesticarlos en la medida de lo posible. En cuanto a los otros, los felices o por lo menos asumidos a disfrutarlos de corazón!

  9. Bueno, ya viste que la cantidad de comentaristas que esperaban tu vuelta, ello habla por si solo. Ante todo, blogers, guap@s, chulaz@s, feøs o tontis, sEmos personas con sentimientos que echamos en falta a los demás mientras los demás nos echan en falta a nosotr@s.

    Comentarista nostálgico DaTaR
    Kiss,♡ kiss,♡ kiss ♡

  10. Hermosa narración en primera persona que obliga a la propia evocación de nuestra niñez.
    Hoy sabemos que nuestros padres no fueron perfectos… por eso ahora que ya se han ido los comprendemos y queremos más.
    Saludos

    • Michaelangelo, personalmente empezé a entender mis padres cuando fuí madre imperfecta a pesar de mis esfuerzos. Lo de imperfecta me doy cuenta ahora!
      Saludos,

  11. El recuerdo no deforma la realidad.La realidad desaparece y sólo nos queda el recuerdo.Es inútil tratar de mantener la realidad, es efímera por naturaleza.Nuestro pasado son recuerdos que se transforman, nuestro futuro meras especulaciones y el presente se desvanece a cada instante.En el fondo sólo somos un montón de recuerdos.

    A mi me pasa que los nombres de las personas que me importan llegan a ser tan íntimos que acabo por pronunciarlos sólo para mí. Si los digo en alto desaparece la magia.

    Salud

    • jusamawi, es verdad que mientrás escribo esta frase, cada letra va perteneciendo a mi pasado y quizá a tu presente que para mí será futuro si llegas a leerlas. Así que también opino que somos un montón de recuerdos que aliñamos,(acabo de comer ensalada), según nuestros deseos.
      Te mando un saludo desde mi presente, futurible para tí.

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