Elucubraciones veraniegas (10)

IvanNavarro_EternalContradiction[1]

Ivan Navarro. Eternal Contradicción

Al colocar la fruta recién comprada en la maleta del coche, un brazo, de tacto conocido, olor catalogado en el olfato, se enreda alrededor de mi cintura. Una voz metálica, fuera de registro, me perfora el oído… ¿que tal está mi niña, mi belleza? Un infiltrado se ha introducido en la  contraseña, territorio privado, de un primer amor de pantalón corto y vestido de nido de abeja. El giro suave hacia la infancia, unción renovada cada verano, se convierte en un tropiezo brusco contra la chapa abierta del maletero. Las grosellas se caen en cascada de la caja al suelo.

Una cabeza calva forrada de pellejo gris colgando encima de un cuello escocido, me pregunta sibilante,  -¿Son para hacer mermelada, verdad?-. – Eran.- respondo fuera de mí, pisoteando el juguete destrozado. El que quisiera no haber visto, retiene mi  mano huidiza, la anida en la suya, fría, transparente y azul. Me arrastra hacia el suelo afirmando-son-.

Los círculos de las ruedas amortiguan el ruido de la plaza. Un hombre y una mujer  abandonados en los bajos de un coche recogen frutos translúcidos, sorbiendo un pasado lejano, crujiente de castillos de arena pulverizados en la vía láctea. La playa de la infancia está aquí, al ras del alquitrán.

Al levantarnos, Eric coloca la caja de fruta en el maletero con gesto de matrona. Nos abrazamos en silencio con cuidado infinito. Se aleja, se gira al ralentí, traza de nuevo con los labios el código reconocido en la hondura del silencio. Le mando un beso con la punta de los dedos, me sonríe. El dolor anclado en la llaga de su garganta se escapa un instante por los intersticios de los dientes forrados de nicotina y quimio en simbiosis imperfecta.

Piso el acelerador a fondo con la suela manchada de grosella, me como la arena negra a paletadas, me quemo la garganta con la amargura de un mar amarillo comprimido en una bolsa de plástico.

8 pensamientos en “Elucubraciones veraniegas (10)

    • Te agradezco el haber leído de golpe y porrazo todas mis elucubraciones! Que por otro lado no pretenden ser más que eso, elucubraciones! Al releer estas últimas no sé si son interesantes o ininteligibles! Lo seguiré intentando.
      Un saludo.

    • Fanou, por favor, visita mi blog solamente si te apetece, jamás por cumplir.

  1. Te visito regularmente y te leo. Lo hago con libertad.
    Lo que no hago es ser educada y corresponder los momentos de lectura con un comentario de ánimo.
    Si comentar me parece un deber es porque me parece el único pago que puedo ofrecer por lo recibido. Si comento poco es porque considero que mis comentarios son pobres, poco nutrientes, poco formados ni inteligentes.

    • Es verdad que las visitas y los comentarios son el único pago del bloguero y tus comentarios, fanou, nunca carecen de interés, me animan y me empujan a seguir mucho más de lo que te imaginas.

  2. Pero bueno, mis favoritas señoritas, ¿Qué es esto? Voy a por tabaco y ¿qué me encuentro a la vuelta? Mis más queridas Queridas debatiendo sobre vagos y educación, mis más admiradas blogeras dando explicaciones y justificando conductas.
    Y entre tanta conversación me dejan ustedes de lado a un lado.
    Cierto es que, en ocasiones, necesitamos del comentario de un amigo, tanto como su silencio sabiéndolo presente.
    A veces uno recibe comentarios algo incómodos que le obligan a la conversación banal, pero otras, para mi las mejores son las que no existe susodicha necesidad y el silencio habla por nosotros
    Y entre nosotros no necesitamos de estas explicaciones; en mi humilde opinión. A veces los comentarios nos revientan, otras nos animan, pero el vínculo amistoso, cuando lo hay, conlleva ese precio. Fanou defiende su postura desde siempre, que es más que lo que muchos dan con comentarios vacíos por quedar bien, es su loable idiosincrasia, yo también gozo y necesito de los comentarios, pues espero sus opiniones, para eso somos amigos de la red.
    No obstante,cada uno desarrolla su trabajo a su manera y con su estilo. Anne lo hace con el suyo, elegante y apreciado, por cierto.
    Yo, a las dos necesito para continuar en esto, sino, qué sentido tendría.
    PD. Por cierto Anne, creo que te estás liando con el formato de los comentarios, cuando escribo nunca veo el final de la línea, lo que me impide ver si he dicho digo o Diego. Creo que les pasará igual al resto de comentaristas.
    Y para terminar un regalito relacionado con el tema.
    http://eduardblanco.wordpress.com/2009/02/03/bloggear-o-no-bloggear/
    Espero no me retiren de sus respectivos blogs después del rollo gratuito que me he permitido sin permiso.

    • Un rollo muy sabio y muy bien argumentado. En definitiva un resumen conciso de lo que, creo, opinamos fanou y yo. Mujeres!
      PS: En cuanto al formato de los comentarios, intentare que un alma caritativa me lo arregle. Soy negada para estos menesteres! Gracias por avisarme, poeta.

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