Bárbara 2006

picasso-mujer-azul-1901

Mujer azul. Picasso

Lo cierto es que la imagen devuelta por el espejo le produjo un cosquilleo de placer: el traje de chaqueta gris azulado de Armani resaltaba su exquisita figura, su cutis ligeramente bronceado, su melena cobriza, sus ojos color miel… Bárbara se acercó complacida hacia su reflejo. En la cercanía observó, consternada, una cara tirante de cansancio ennegrecida por dos profundas ojeras. Empezó a pintarse a grandes brochazos con pulso tembloroso. Cuando empuño el lápiz de labios, último retoque, lo hizo con gesto firme. Al salir del baño tropezó brutalmente con un lateral de la cama de matrimonio. Si no hubiese sido por la visión del edredón ligeramente entreabierto en el lado izquierdo, el suyo, el lecho hubiera tenido un aspecto impoluto. Agarró con rabia el bolso de Gucci, tirado de madrugada, encima de la almohada de Pedro, estirada y fría. Le aguijoneaba un dolor punzante en la rodilla y el escozor de un matrimonio fallido borrado con estropajo. El chasquido de un abanico de hombres abriéndose, y dispuestos a lamerle los pies, le arrancó una sonrisa seca. Reconfortada, se dirigió hacia la puerta pisando enérgicamente la moqueta, dejando impresos en la superficie blanda, diminutos agujeros. Los sofisticados zapatos de aguja de Jimmy Choo tenían un tacón extremadamente afilado.
Bárbara entró sigilosamente en la habitación de su hijo todavía dormido. Se inclinó enternecida sobre el rostro del niño, maravillada por la perfección de los rasgos tan parecidos a los suyos. El primer zumbido del móvil tensó su columna curvada dejando en suspenso un beso a medio esbozar. Abandonó apresurada el dormitorio sin chocarse con nada. La camita no daba para tanto. Mientras iba recorriendo el pasillo, la voz eficiente de su secretaria le recordaba la apretada agenda del día, añadiéndole una reunión de última hora con clientes asiáticos, seguida de una cena. Nada nuevo. Se tomó, de pie, un café en la cocina. Entre sorbo y sorbo daba distraídamente instrucciones a la muchacha polaca dudando mucho que la entendiese.
Al salir corriendo del piso, apuntó mentalmente en un rincón de su abarrotado cerebro, una sucinta nota- llamar a mi hijo-
Una vez en la calle se dirigió hacia su coche deportivo con paso altivo. La temperatura era agradable. Decidió abrir la capota. Ajustó el retrovisor. El maquillaje estaba conseguido. Acarició el volante, puso el contacto, empezó a conducir consciente del impacto causado en los transeúntes. Sentía la energía del motor trepar gozosamente por las piernas, enredarse en la cintura.
Echo un vistazo al reloj de pulsera cercado de brillantes. El mercado de futuros de Singapur estaba a punto de cerrar. Aceleró a fondo.
(continuará…en el 2009)

2 pensamientos en “Bárbara 2006

  1. Je t’ai laissé un message Entre Locos, mais dans un tour par les blogs je l’ai trouvé de nouveau Désirée, ¡¡¡Ma petit cherri!!!!

    J’ai rendu que tu écris de merveille, je ne sais pas que plus dire.

    Merci pour asomarte fenêtre

    Un abrazo

    Espero te haya gustado mi cyberspace

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s