Entre sábanas

6534-0001731
El ruido de la puerta de entrada, cerrada por las manos expertas de Luis, rebota, amortiguado y dulce, en el cerebro apaciguado de Catalina.
Suena el despertador. Su mente de ejecutiva estructurada y puntual le ordena levantarse. El cuerpo desnudo se rebela remoloneando a sus anchas bajo las sabanas revueltas. Sus manos, ligeras como alas, suben el embozo hasta sepultarla bajo una mortaja tibia donde la respiración se vuelve apremiante. En la almohada cercana, Catalina palpa la huella dejada por la cabeza de Luis, olfatea el olor persistente y agridulce agazapado en los pliegues de la tela. Hunde la cabeza en el hueco labrado entre plumas y siente como el calor alocado de sus besos la sigue quemando como hierro candente en la cavidad del cuello. Catalina, con las manos curvadas como cuencos, moldea el rostro de Luis, la frente abombada, los parpados latientes, la nariz aguileña. Los dedos se recrean en las poderosas mandíbulas mientras la yema del pulgar presiona levemente los contornos de la boca carnosa. Las palmas de Catalina, ahora abiertas, enmarcan su cara como abanicos, y se deslizan, en una unión perfecta, sobre una sabana de hilos y poros sutilmente entramados. La nariz olisquea frenéticamente y encuentra escondido en lo más profundo del sudario, el rastro almizcleño y primitivo de Luis.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s