Fotografía Annie Leibovitz.
Mi jardín soñado
huele a castañas asadas
a lirios y a jacintos,
sus flores de hielo abren los espejos
bajo el azul de las jaracandas,
podría ser el parque del Retiro
los jardines de Luxemburgo
una plaza de un pueblo boliviano
o la citadela de San Petersburgo.
Podría estar en el confín del mundo,
ser inventado, expandirse en el universo,
sin embargo solo existe cuando me besas,
en el coto cerrado de nuestro abrazo.




