Una transacción perfecta.

Steve Mc Curry. Mumbai. 1993.

Frenazo, semáforo en rojo antes del último paso subterráneo.  ¡Calma! se espeta Laura. Las nueve menos diez, estoy en hora y además perfecta: maquillaje, figura, peinado, traje, cara de ángel. Puntuación máxima. Coeficiente intelectual 140 ¡Me los voy a comer, el mercado es mío! ¡Vaya! ¡Otra mendiga pringándome la ventanilla! ¡Verde, el semáforo está verde, apártate de mi camino subnormal! Laura pisa el acelerador a fondo, de 0 a 150 km/h en 6 segundos. Al entrar en el paso subterráneo el tacón de aguja de uno de sus “manolos”  se engancha con la alfombrilla impidiendo a Laura soltar el acelerador y pisar el freno. El Porsche Spyder  se empotra contra la pared de cemento, incendiándose en el momento con un fuerte olor a carne y goma quemada.

Un cuarto de hora más tarde los bomberos se encuentran con un amasijo de hierros calcinados. Tardan cerca de una hora en descuartizar la chapa  con sierra eléctrica y sacar unos trozos de piel carbonizados pegados a lo que queda de un esqueleto ennegrecido. El oro blanco del reloj de pulsera se ha fundido con los huesos de la muñeca formando un curioso brazalete. Los brillantes que adornan la esfera resplandecen bajo la luz de los proyectores. Un bombero comprueba con asombro como el mecanismo suizo, protegido por un cristal sin un solo rasguño, sigue marcando el tiempo con puntualidad británica. Las diez y tres minutos.

A las nueve menos cinco, un transeúnte que estaba recogiendo un fajo de billetes en un cajero cercano al semáforo donde se acababa de parar Laura se vio envuelto de pronto en un humo denso con el olor acre tan propio de las orillas del Ganges. Empezó a correr como un poseso huyendo de sus últimas vacaciones. Los quinientos euros que acababa de sacar y que en su precipitación había guardado de mala manera en un bolsillo del pantalón cayeron a los pies de la mendiga a las nueve en punto, hora de la reunión de Laura.

26 pensamientos en “Una transacción perfecta.

  1. Creo que teneos una conexión, lo comprobarasn en mi próxima entrada, un amigo me ha enviado una foto para mis ventanas, me dijo que cuado la hizo se acordo de mi por ser una foto a través de una ventana. Pensaba ponerla este fin de semana, pero la adelantaré a mañana con un enlace a tu relato.
    Y todo esto sin chimenea.

    • Juanjo, tengo ganas de ver tu ventana de mañana, el azar me fascina.
      No tienes chimenea pero he sacado mis trenzas de mi baúl de princesa. No sabes que bien trepo por ellas!

  2. La vida irónica, el encaje entre personajes tan disimiles, Una mujer triunfadora, hecha para competir en cuspides, luego una mendiga, y un sujeto accidental en el cajero. todos viven en la historia y la mas desprotegida es quien resulta beneficiada por la tragedia. El otro personaje que sobrevide es el tiempo. fino tic-tac que no se inmuta… excelente texto querida amiga Rub

  3. Justiça ou injustiça de Salomão?
    Riso irónico de iena ?
    Lei das compensações?
    Destino?
    Gosto do desenlace da história pela forma como desdramatiza a tensão criada, embora em muitas situações não me pareça justa a frase antiga ; “Deus escreve direito por linhas tortas”.

    • xico, la historia es solamente un relato de humor negro (carbonizado), donde, como soy la que escribe, le doy la vuelta al destino convirtiendo en cenizas a la triunfadora y sacando a la mendiga de la pira funeraria que la está esperando.
      Un abrazo,

  4. Un resalto exaltado que nos conduce a la velocidad del porche para luego empotrarse con un muro. Bien por la joven que al final recoge todo aquel dinero perdido… Muy negro, muy salomónico

    • Concha, me gusta tu calificativo de salomónico. En el antiguo testamento no se andaban por las ramas a la hora de hacer justicia (reminiscencias ECH).
      Un saludo,

  5. Un magnífico relato, Anne. Creo que has utilizado aquí, tal vez de una manera inconsciente, un mito muy faulkneriano. El mito de la tierra devoradora, de la tierra que no admite una ocupación, una posesión fraudulenta.
    Saludos!

    • Luis me has dejado muy pensativa en cuanto al mito faulkneriano, lo desconocía por completo. Tengo que volver a leer a Faulkner más atentamente. Aparte de dejarme pensativa tu comentario me hace muy feliz.
      Un cordial saludo,

  6. Hoy coincido con Rubengarcía, buen ensamblaje de tres vidas diferentes, con un fin a contracorriente que nos deja con una sonrisa después del achicharramiento.

    Genial.

    Beso.

    • Ernesto, he intentado escribir este texto como una pequeña fábula vital con sentido del humor, sin él la vida sería a menudo difícil de digerir.
      Gracias por pasar y un beso,

  7. Pues yo aquí siento un aletear de alas de mariposa. Todo ocurre por algo. Todo ocurre para algo. Pequeñas sucesos de grandes consecuencias. Un abrazo Anne.

  8. ja, ja..Edward Lorenz nunca habló del “efecto murcielago”. Si a caso el “efecto polilla” ¿?..Un abrazo, Anne. Me das mucho en que pensar. Gacias.

    • joselu, ríete pero el efecto murciélago da mucho más miedo! Imagínate fuerzas oscuras desatadas en las alcantarillas del mundo…se me pone piel de gallina! Verdad, verdad que se me pone piel de gallina.

  9. Genial Anne! Una entretenida y rotunda forma de mostrarnos cómo se concatenan los aparentemente intrascedentes actos cotidianos de unos y de otros…todo tiene que ver con todo se dice ultimamente por acá. Un fuerte abrazo!

    • Claudia, a este fenómeno joselu lo ha llamado con mucha propiedad efecto mariposa! Gracias por el cumplido… superlativo.
      Un abrazo,

  10. Querida Anne: tus deseos de justicia social y balance está claramente reflejados en esta historia. Tu desazón por que no sucede de esa manera, escapa en algunas frases cargadas de ironía.
    Me gusta por su contundencia y obviamente por su final feliz
    Un gran abrazo

    • Chrieseli, equilibrar la balanza en un relato no está mal, por lo menos para quien lo escribe. Una se siente mejor aunque matar a la “mala” sea una solución un tanto radical!
      Un abrazo,

  11. Bien por esa “mala” y su final de fábula. La mendiga deberá andarse con ojo y no confiar su suerte al destino.
    Estupendo relato de tres vidas y un destino.

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