Todo es ceremonia en el jardín salvaje. Nácar.

Cita

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Fotografía Úrsula Abresch.

Bajo la superficie mansa de la lluvia

ondea el jardín de incienso y de niebla,

entre prismas de luz y el correr de las nubes,

la mica sobre la piedra, resplandece,

inaprensible fulgor de nácar y mareas,

espuma de los días que en mis ojos, florece.

 

Todo es ceremonia en el jardín salvaje de la infancia. Neruda.

Ceremonia en el jardín salvaje.

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Giuseppe Arcimboldo. Primavera.

 

Exuberancia era la de tu jardín
Padre
Exuberancia donde te convoco

tiemblan los átomos entre los espinos rosas, zumban las abejas, mil capullos diminutos, efervescencia de corazones abiertos, lluvia de seda sobre rostros alzados, intuición de gaviotas surcando el cielo, roce rítmico de los enganches de la hamaca al rozar los troncos, indolencia bajo la pesada cortina del sueño, desorden olfativo de los clavos de olor, estás cerca, canta un mirlo en tu mano y un gallo en la granja de al lado, los márgenes del estanque se desdibujan … explosión de narcisos, de lirios y de calas, entre los helechos: ¡tu mona de Pascua! ¡pasaron las campanas!, me dices con los ojos brillantes, tu barba huele a tu colonia, me hace cosquillas, rumor de risas son tus palabras, ondas de luz, incandescencia de las ginestas, espiral dorada de infancia

Exuberancia la de tus camelias
Padre
Que con voluptuosa corona
Te celebran.

 

Todo es ceremonia en el jardín salvaje de la infancia. Pablo Neruda.

 

Ceremonia en el jardín salvaje. Populus nigra.

 

 

007-07 populus nigra hojas II, 2010

Populus nigra hojas II. Pilar Pequeño.

Y la lluvia ametralla el zinc y resbala sobre el cristal, humedece mi rostro y el barro me succiona y bajo la superficie desdibujada del estanque relincha un caballo blanco con sus crines enredadas de viento, pastan vacas detrás de la monotonía empañada de la ventana y huele a estiércol y un botón de oro, allá lejos en los campos de manzanos, alumbra mi barbilla de cosquillas y el cielo negro se abre en circunferencias ascendentes de luz gestadas entre monstruosas raíces de ninfeas y se forman ojivas en concavidades enfrentadas de conjuntos de lluvia, gota a gota, y en ellas asciendo, enjoyada de aurora, hasta tumbarme sobre el tierno y jugoso musgo de tu regazo de piedra.

 

Todo es ceremonia en el jardín salvaje de la infancia. Pablo Neruda.